Aún me pregunto..

Al momento de encontrarse en el punto de decidir si vale la pena o no continuar con estudios profesionales, el último pensamiento que pasa por la mente es: ¿Es posible reprobar en estas alturas? Y la respuesta es sí.
Es posible que una persona que dedica más de tres horas por semana a una clase en la institución, más llevarse tarea a casa y dedicarle otras tantas horas a tutoriales , blogs , libros, revistas y hasta asesorías personalizadas, repruebe una materia porque no le entendió y no se le permitió tener dudas ni retroalimentación en clase….
¡Es posible!
Mi proceso escolar de maestría ha sido menos que satisfactorio tanto escolar como personalmente. Mi proceso fue de represalias continuas y amenazas, por lo menos una vez por materia impartida al semestre, y estamos hablando de que cursé una maestría en psicología. Uno pensaría que los psicólogos saben cómo motivar a su gente, pero una vez más la respuesta a esto es decepcionante, y  ahora me encuentro, a un brinco de terminar y de comenzar a aplicar lo aprendido, una vez más viendo el panorama de esta elección que hice de continuar mis estudios, preguntándome de nuevo si valió la pena….

Ejercicio reflexivo….

Si me preguntaran cuál sería mi experiencia al estudiar una maestría, yo le respondería que se lo podría decir de dos maneras distintas a fin que él o ella tomara la decisión… Por un lado están las nuevas amistades, maestr@s, experiencias académicas y nuevos campos que deseas explorar. Por el otro están los conflictos con tus revisores y/o compañer@s, los clásicos momentos de querer mandar todo al diablo y lo que considero lo más preocupante: las decepciones académicas. Estoy totalmente de acuerdo que cada quién habla como le fue en la feria; sin embargo, no por ello debemos evitar tener una postura crítica y señalar lo que no está funcionando; por evitar etiquetarnos de “ardid@”, obviamente sin insultar y con el fin de intentar cambiar la situación. Volviendo a la pregunta, de forma positiva les comentaría que si son del tipo de estudiantes que no les gusta presionarse continuamente, es una muy favorable experiencia; es más fácil de lo que creen, ya que si bien es complicado, no es en debido a la complejidad de temáticas o la dificultad sumergirse a nuevos conceptos, más bien es por una carga de trabajo que debes realizar y que religiosamente debes atender puesto que siempre saldrán detalles a corregir. Como todo proceso de aprendizaje hay momentos ilustres y momentos de vergonzosas penas; mi etapa fue más gris y rutinaria, resignado a terminar y concluir lo más pronto posible para poder cerrar este capítulo: Falto de experiencias retadoras, escasos apoyos morales para retomar ánimos y la sensación de haber cumplido simplemente un requisito (como primaria o secundaria, etc.) más que satisfacción de “realmente” superarme académicamente. No me lamento pues supongo que debí de aprender “algo” y que tal vez no me doy cuenta aún, soy de los que creen que las cosas no pasan por casualidad y uno debe aprender a tomar siempre lo bueno de las cosas;

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Por ello mientras me cuestiono con inocentes preguntas, caigo en cuenta que realmente es lo que creo y es parte de lo que soy en este momento me guste o no.