Nivel de Desarrollo de Estrategias Metacognitivas en estudiantes universitarios

Vivir en la sociedad del conocimiento implica una transformación en las instituciones sociales, desde la económica hasta la educativa han sido afectadas  a través de la información, las herramientas tecnológicas y los cambios culturales. Para hacer frente a las nuevas demandas, la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) ha propuesto un enfoque centrado en el aprendizaje, en el cual, se le da importancia al aprender a conocer que es considerado como uno de los cuatro pilares de la educación y que supone, aprender a aprender, ejercitando procesos cognitivos básicos como la atención, la memoria y el pensamiento (Delors, 1994).

Además, la metacognición guía el pensamiento de los estudiantes, favorece su aprendizaje y los capacita para que puedan manejar situaciones novedosas de manera exitosa (Gil, Riggs, & Cañizales, 2001).

El nivel de desarrollo de la metacognición se refleja en la práctica diaria a través del uso de estrategias metacognitivas, las cuales, según Klimenko & Alvares (2009) permiten a los estudiantes ir conociendo sus procesos cognitivos básicos, es decir, sus respectivas formas de procesar la información, así como las características de las diferentes tareas, los tipos de información y las estrategias de aprendizaje que pueden favorecer su desempeño académico.

Asimismo, permite a los estudiantes no solo aprender significativamente los contenidos escolares, sino adquirir la habilidad de gestionarlos de manera autónoma y dirigir su proceso de manera eficiente a través de la reflexión continua sobre cómo, por qué y cuándo se utilizan distintas estrategias (Klimenko & Alvares, 2009).

Tomando en cuenta la importancia de las estrategias metacognitivas, surge el interés de valorar el nivel de desarrollo metacognitivo en los estudiantes y egresados de la UANL y, a su vez, conocer si existe una diferencia entre ambos.

El estudio se efectuó con una muestra de 25 estudiantes y 25 egresados de distintas facultades a quienes se les aplicó en línea el Inventario de Estrategias Metacognitivas (Vallejos, Jaimes, Polo & Merino, 2012). Está compuesto por 20 ítems con escala tipo Likert, con cinco opciones de respuesta (1:Nunca; 2:Pocas Veces; 3:Regular; 4:Muchas Veces; 5:Siempre).

Con respecto a la valoración total de la metacognición (mínimo: 20 y máximo: 100) se observa que los estudiantes y egresados con puntajes de 71 a menos tienen un nivel de desarrollo muy bajo de estrategias metacognitivas; contrario a ello, estudiantes y egresados con puntajes mayores e iguales a 89 puntos son clasificados en el nivel de desarrollo muy alto.

El nivel de desarrollo obtenido por el total de la muestra es Alto pues obtuvieron una media de 83.54 y con una desviación estándar de 8.5. Las medias de cada grupo fueron similares pues los estudiantes obtuvieron 83.2, mientras que los egresados 83.88.

En cuanto al nivel de desarrollo de los estudiantes, el 32% obtuvo Muy Alto, el el 60% Alto y el 8% Muy Bajo. Por su parte, el 36% de los egresados obtuvo Muy Alto, el 60% Alto y el 4% muy bajo.

Se puede concluir que no hay una diferencia notoria en el uso de estrategias metacognitivas entre quienes están estudiando la carrera y los que ya concluyeron. Asimismo, despierta mi interés por estudiar si existe una diferencia en el uso de estrategias metacognitivas entre alumnos que cursan licenciaturas de ciencias sociales y los que están en ciencias exactas.

Referencias:

Delors, J. (1994). La Educación encierra un tesoro. En J. Delors, La Educación encierra un tesoro (págs. 91-103). México: El Correo de la UNESCO.

Gil, A., Riggs, E., & Cañizales, R. (2001). Metacognición: punto de ignición del lector estratégico. Lectura y Vida: Revista Latinoamericana de Lectura, 22(3), 28-35.

Klimenko, O. & Alvares, J. (2009). Aprender cómo aprendo: la enseñanza de estrategias metacognitivas. educ.educ., 12(2), 11-28.

Vallejos, J., Jaimes, C., Polo, E., & Merino, M. (2012). Validez, confiabilidad y baremación del Inventario de Estrategias Metacognitivas en estudiantes universitarios. Psicología Trujillo, 14(1), 9-20.