La cognición y emoción en la construcción del juicio moral

Las personas procesan continuamente información del medio y las relaciones que establecen con otros.  Este proceso cognitivo que permite la comprensión e interacción en un entorno social es conocido como cognición social; competencias y experiencias tanto cognitivas, como emocionales que rigen las relaciones humanas.  (Happé, Cook & Bird, 2017).

El juicio moral es uno de los componentes de la cognición social que determina el acto mental de interpretar hechos y acciones para inferir entre lo correcto e incorrecto. Para Kohlberg (1969) es un proceso que permite reflexionar a través de los valores, jerarquizándolos a partir de la capacidad de visualizar la problemática desde otra perspectiva.

Diversas disciplinas han adoptado perspectivas contemporáneas alrededor de la teoría del juicio moral. Las neurociencias, por ejemplo, han indagado en la importancia de las emociones, donde existen supuestos que sugieren que las emociones son fundamentales en la toma de decisiones morales y racionales.

Una reciente encuesta denominada “comprensión emocional” aplicada a profesonistas de distintas áreas, preguntaba a los participantes sobre habilidades en el entendimiento de las emociones y la capacidad de generar inferencias sobre la emoción del otro. Ahí, un 50% indicó poder reconocer las intenciones de quienes le rodean, mientras que solo el 35,7% señaló comprender fácilmente como se siente otra persona.

Por otro lado, cuando se les cuestionó sobre qué consideraban que sostenía sus decisiones del día a día, expusieron lo siguiente:

Si bien la emoción juega un papel importante es también el desempeño cognitivo un agente esencial para el desarrollo moral. En los últimos años se ha vinculado que este proceso se encuentra ampliamente relacionado al desempeño de las funciones ejecutivas. Revelando que podrían existir cuatro funciones involucradas: razonamiento conceptual, flexibilidad cognitiva, fluidez verbal y uso de la retroalimentación (Vera-Estaya, Dooleyc & Beauchamp, 2015).

 Pero, ¿en qué medida este acto mental guía y ajusta la conducta? Si el desempeño cognitivo tiene un rol fundamental ¿qué sucede con el deterioro cognitivo propio de la edad y la toma de decisiones morales? Las aproximaciones de la neurociencia en la moralidad aún poseen discrepancias y continúan planteándose un sinfín de interrogativas con relación a este complejo acto mental. El entendimiento de esta actividad cognitiva brindará resultados que permitan emplear una efectiva educación moral para la predicción de conductas prosociales. Así como para la creación de programas de prevención y rehabilitación neuropsicológica que promuevan una mayor competencia cognitiva de juicio moral.

Referencias

Happé, F., Cook, J.L. &Bird, G. (2017). The structure of social cognition: In(ter)dependence of sociocognitiveprocesses. Annual Review of Psychology, 68(1), 243-267. Doi: 10.1146/annurev-psych-010416-044046

Kohlberg, L. (1969). Stage and sequence: the cognitive-developmental approach to socialization. En D. A. Goslin (Ed.). Handbook of Socialization: Theory and Research. Chicago: Rand McNally.

Vera-Estaya, E., Dooleyc, J.J. &Beauchamp, M.H. (2015).  Cognitive underpinnings of moral reasoning in adolescence: The contribution of executive functions. Journal of Moral Education, 44(1), 17-33. Doi: 10.1080/03057240.2014.986077

FAPSI en Wikipedia: una pequeña tarea, una contribución para el mundo.

Por Priscila Montes y Daniela Romero

Existen tareas que son fáciles de hacer, otras que son tediosas, pero hay algunas que cambian la manera de verte como estudiante…

Hace un par de semanas en la clase Cognición y Tecnologías Educativas nos retaron a hacer una tarea algo fuera de lo común. Tal como en muchas tareas que te encargan, al inicio parecen muy obvias (cuando el profesor las explica en clase) pero en cuanto llegas a tu casa y te sientas frente a la computadora, te das cuenta que no lo eran tanto… esta tarea comenzó así…

El reto: Hacer una contribución en Wikipedia que permanezca por más de 7 días…

Imagínate este escenario: te encuentras frente a tu computadora con el objetivo en tu mente de hacer algo que pueda “perdurar”…

¿perdurar en un mundo tan cambiante?…  sí, esa es la cuestión…

Te encuentras muy decidido a lograrlo, solo que no contabas con que nuestra ya conocida e inquietante amiga, la poco deseada “Señora Duda” se instala en medio de tus pensamientos, haciéndote creer que es algo imposible de lograr.

“¿Qué he de escribir que perdure?, ¿Qué sé que pueda compartir y que pase el filtro de los ojos más críticos y severos?” esos fueron algunos de los pensamientos que revolotearon en nuestra cabeza y alimentaron la incertidumbre. Sin dejar pasar más tiempo decidimos emprender el reto, respiramos profundamente y nos armamos de valor. Fue entonces que descubrimos que en realidad no era algo tan inalcanzable como pensábamos… Al entrar a los artículos y leerlos pudimos darnos cuenta que en realidad sí sabíamos algo, que podíamos aportar algo más a ese tema.

En este momento nos dimos cuenta que había llegado nuestra nueva compañía, la optimista “Doña Esperanza”. Con ella de nuestro lado, nos dispusimos a redactar, modificar por aquí, cambiar por allá y… ¡listo! teníamos una aportación interesante; por lo que, con bastante alegría decidimos guardar los cambios.

Ahora solo quedaba esperar…y esperar… Al pasar los días poco a poco nuestra confianza aumentaba, ¡los cambios permanecían!

Fue asombroso darnos cuenta lo interesante o importante que nuestra contribución debió haber sido para que ningún revisor optara por quitarla. Contrario a lo que en un inicio llegamos a pensar, al parecer teníamos cosas importantes que compartir. Lo mejor fue darnos cuenta, que al cabo de la semana nuestros cambios continuaban siendo visibles en aquella plataforma (y continúan siendo).

Al final de toda esta grata experiencia, nos queda un gran aprendizaje: es necesario aceptar esos “retos” que se te presentan, y confiar más en lo que has aprendido y la calidad de estudiante que eres. Ya que, esta es una manera en que puedes ir creando más oportunidades de participar y desarrollar tus habilidades, ponerlas a prueba y crecer… en pocas palabras: “mostrarte al mundo”.

#Soy UANL #Soy Fapsi  #FAPSIUANL

En busca de la modalidad de aprendizaje más eficiente a nivel licenciatura. ¿presencial, híbrida o en línea?

elearning-vs-traditional-rightRecientemente, alumnos de la Maestría en Ciencias con Orientación en Cognición y Educación sostuvieron un debate sobre cual es la mejor modalidad de aprendizaje para el nivel de licenciatura.

Las modalidades de aprendizaje comprenden la forma en la que se da la interacción instructor-alumno en el aprendizaje y sus clasificaciones son presencial, híbrida y en línea.

El modelo presencial constituye el modelo tradicional donde el profesor es un agente activo que posee el conocimiento y lo transmite a un alumno que tiene un rol más pasivo. Este modelo permite tener una respuesta directa e inmediata del maestro y favorece las relaciones sociales y el trabajo en equipo. Sin embargo, la era moderna suele obstaculizar cada vez más este tipo de modalidad debido al costo en tiempo y organización que representa respecto a la demanda educativa.

Un modelo que está en auge en los últimos años es el aprendizaje en línea, donde las tecnologías de la información se utilizan en plataformas en línea donde el alumno es un agente activo en su aprendizaje mientras que el profesor pasa a ser un mediador en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Los beneficios más importantes de este modelo yacen en el fácil acceso y manejo de los contenidos así como en la regulación de aprendizaje guiada en buena parte por el alumno. El inconveniente principal es que las tecnologías pueden tener fallas en cualquier momento.

Finalmente, la modalidad híbrida combina lo mejor de los dos principales enfoques complementándolos mediante la inclusión de contenidos en línea que permiten optimizar  los tiempos destinados al aprendizaje presencial. Pese a tener las ventajas de ambas modalidades, requiere de una logística y planeación precisas, para que ambas modalidades se den en armonía.

PREGUNTA CLAVE

Retomando la idea principal de estra publicación y del debate mismo, la pregunta que se busca resolver es:

¿Cuál modalidad es mejor para estudiantes de licenciatura?

Si bien es cierto que la mayoría de las licenciaturas manejan una modalidad presencial explícitamente, se llegó a la conclusión de que la forma ideal para el aprendizaje en este nivel es la modalidad híbrida. Se cree que el apoyo en las tecnologías de información puede lograr que los aprendizajes sean más sólidos y significativos en los estudiantes.

Sin embargo, una opción para el desarrollo de plataformas exitosas en línea puede ser una transición mediante una modalidad híbrida que puede evolucionar conforme la tecnología disponible sea más eficiente.

 
 

Intereses actuales en Psicología: FAPSI

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A lo largo de los años el concepto de salud ha evolucionado, en la actualidad, se manifiesta la gran importancia y necesidad del diagnóstico e intervención temprana, con el objetivo de prevenir cualquier factor o situación que pudiera alterar el bienestar biopsicosocial de la persona (Sastre, 2006). En los últimos años las investigaciones en Neuropsicología Infantil, en específico en preescolares, han tomado mayor importancia debido al vínculo que se ha encontrado que tiene esta etapa con la prevención de alteraciones y el adecuado desarrollo del menor a lo largo de la vida (González & Ostrosky, 2012; Ostrosky, Lozano & González, 2016).

Esta nueva cultura de prevención está tratando de abrirse camino entre los psicólogos. No obstante, ¿los profesionales de esta área están interesados en ella? ¿los estudiantes buscan la prevención en edades tan tempranas?

Para conocer un poco acerca de ello se realizó una breve encuesta dónde el objetivo fue conocer los intereses e importancia que tenían dos grupos de primer semestre de la Facultad de Psicología. Se registraron 43 respuestas en total, donde el 97.6% tenía entre 18 y 21 años y el 81% era de sexo femenino.

Las preguntas y respuestas de la encuesta fueron:

  1. ¿Cuál de estas áreas de la psicología te resulta de mayor interés?

La mayoría de los estudiantes informaron estar interesados en el área de Psicología Clínica. Proporciones iguales seleccionaron Neuropsicología y Psicología Educativa. Un dato importante es que la Psicofisiología, la psicología del deporte y la Psicología Geriátrica no fueron seleccionadas por ningún participante (Figura 1).

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Figura 1

2. ¿Con qué población te gustaría trabajar?

Proporciones semejantes de participantes manifestaron estar interesados en trabajar con adultos jóvenes y adolescentes. Sólo muy pocos reportaron querer trabajar con niños de 0 a 6 años. Un dato de notable interés para otras investigaciones es que ningún estudiante reportó inclinación a trabajar con el adulto mayor (Figura 2)

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Figura 2

 

3. ¿En qué dimensión de la actividad del psicólogo te gustaría trabajar?

Jerárquicamente poco más de la mitad de los estudiantes expresó su deseo de trabajar en la fase de Intervención, otros tantos en fase Diagnóstica, pocos en la fase preventiva, y muy pocos en Invenstigación (Figura 3).

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Figura 3

 

4. ¿Qué tan de acuerdo estas con que el psicólogo trabaje colaborativamente con otros profesionales como médicos, abogados, ingenieros, etc.

La mayoría de los participantes manifestaron estar totalmente de acuerdo con el psicólogo trabaje colaborativamente con otros profesionales (Gráfica 1).

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Gráfica 1

5. ¿Qué tan de acuerdo estas con participar en algún proyecto de investigación relacionado con la neuropsicología?

Más de la mitad de los estudiantes reportó estar totalmente de acuerdo y de acuerdo con participar en algún proyecto en investigación neuropsicológica (Gráfica 2). No obstante esto es en cierta manera contradictorio con la pregunta 3, ya que el interés hacia la investigación fue la de menor porcentaje.

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Gráfica 2

Al analizar las respuestas de los estudiantes se puede observar que sólo muy pocos están interesados en trabajar en investigación, en el área de neuropsicología infantil y con la etapa preescolar. Quizá esto sea una pequeña muestra de las cifras otorgadas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), donde se reporta que en México existe un déficit de investigadores (lo cual incide en el freno al desarrollo social y económico)¹. Para futuras investigaciones se tendría que ahondar más respecto al por qué la mayoría de los estudiantes no están interesados en esta área y edad, siendo la más importante para la prevención.

Un dato relevante es que la mayoría de los próximos profesionales está interesado en la fase donde ya se encuentra la problemática y sólo la minoría se inclina hacia la etapa preventiva, y es que en México en general podemos observar que la gran demanda de atención es en fases criticas. ¿Podemos hablar de que estamos formando psicólogos para apagar grandes fuegos y no profesionales que promuevan la prevención de los mismos? o ¿las circunstancias apremian y es lo mejor que podemos hacer?

Aunque pareciera que estos resultados demuestran que aún falta mucho trabajo para desarrollar la cultura de la prevención, tanto en futuros profesionales de la salud como en la población en general, es importante observar que existe buena aceptación al trabajo multidisciplinario, indispensable en este tema.

Para futuras aplicaciones de la encuesta sería interesante obtener una muestra más grande y observar cómo cambia la perspectiva en los estudiantes en los últimos semestres de la carrera.

¿Tienes algún comentario sobre el tema? Manda un correo a priscilainfante77@gmail.com

Citas

¹ El texto original de este artículo fue publicado por la Agencia Quadratín en la siguiente dirección: https://www.quadratin.com.mx/educativas/trabaja-umsnh-mejorar-indice-investigacion-en-mexico-rector/

Referencias

González, O. & Ostrosky, F. (2012). Estructura de las Funciones Ejecutivas en la Edad Preescolar. Acta de Investigación Psicológica, 2(1), 509 – 520. ISSN: 2007-4719.

Ostrosky, F., Lozano, A. & González, M. (2016). Batería Neuropsicológica paira preescolares BAMPE. México: Manual Moderno.

Sastre, S. (2006). Condiciones tempranas del desarrollo y el aprendizaje: el papel de las funciones ejecutivas. Revista de Neurología, 42(2), 143-151.

 

Tipos de Educación: ¿Cuál es la mejor?

Por: Daniela Romero, Paulina Guerrero y Victoria Aquino.

Durante la clase de cognición y tecnologías educativas nos pidieron que organizáramos un debate acerca de los diferentes tipos de educación. Fue una experiencia muy interesante el poder escuchar a nuestros compañeros plantearnos sus puntos de vista acerca de algo tan cotidiano como es la educación y el aprendizaje.
Primero nos dieron sus definiciones de lo que es la educación formal, informal y no formal, y luego nos comentaron algunos datos interesantes de cada una de ellas. A continuación les comparto los puntos principales de este debate.

La educación formal, se refiere al tipo de educación que habitualmente se realiza en instituciones, en ella se tienen roles establecidos (alumno-profesor) y hay un programa académico establecido donde al terminar se obtiene un certificado y se otorgan créditos académicos. Es el aprendizaje que se obtiene en una institución que otorga un valor académico y curricular, le permite a la persona acceder a otros niveles.

En la educación no formal, se tiene una organización en los cursos pero no es tan rígida como la formal. El aprendizaje no se basa principalmente en los contenidos curriculares sino que puede ser más formativo, con objetivos claros, más no presenta una acreditación tal cual. A diferencia de la educación Formal, la No formal no necesita de tantos requisitos de ingreso, otorga la oportunidad aprender herramientas puntuales en algo en específico.

Por último, la educación informal es el aprendizaje que se da fuera del aula, no cuenta con una sistematización y el aprendizaje se da en automático con ayuda del entorno, permite reconocer normas o costumbres dentro de una comunidad. Dicho aprendizaje se da a lo largo de la vida y ofrece soluciones a problemáticas particulares que no se manejan en el aprendizaje formal o no formal.

Como conclusión al tema, los participantes mencionaron que la educación formal es de suma importancia en los primeros años de nuestra formación, ya que en las instituciones no solo se aprenden los contenidos de las distintas materias, sino que nos enseñan disciplina, valores, cultura, entre otros rubros, además de la enseñanza integral de la currícula (ciencias, matemáticas, etc.). Sin embargo, al término de la educación básica, la opción No formal, podría ser una excelente alternativa, ya que el sistema es más accesible y también más flexible, brindando la oportunidad de que más gente pueda continuar con sus estudios. Lo anterior va de la mano en todo momento con la educación de tipo informal, ya que por nuestras experiencias estamos en un constante aprendizaje como complemento importante a nuestra formación académica.

El rol psicólogo en el sector educativo…¿Entendemos su función?

Aunque los problemas psicológicos y psicosociales siempre han existido en los alumnos de Educación Básica, es hasta solo recientemente que las autoridades educativas de México le han puesto mayor atención a este fenómeno, catalogándolo como un obstáculo para el proceso de aprendizaje; y si bien es cierto que se han hecho esfuerzos por dar soluciones prácticas y eficaces, es la falta de una metodología estructurada, estandarizada y oficial, la que aparentemente convierte a estas estrategias  en intentos bien intencionados pero poco efectivos.

Gran parte de los esfuerzos de estas estrategias han llevado a poner en primera plana el papel del psicólogo en el contexto educativo, incluso, pareciera que de todos los participantes en la vida escolar, es el psicólogo quien que se encuentra en “en la mira” a la hora de atender los problemas de conducta, ya que la comunidad escolar automáticamente piensa en él para obtener soluciones, levantando a veces expectativas excesivas o mágicas (como mencionan algunos expertos) que no corresponden con la realidad.

En mi opinión (fundamentada en mi experiencia laboral en el área), actualmente las funciones que el psicólogo debe desempeñar dentro del contexto educativo parecieran estar poco clarificadas, lo que da pie a la transfiguración del rol y tiene como consecuencia el que los profesionales de la psicología se encuentren realizando tareas que no son de su competencia, provocando así la insatisfacción de las instituciones a las que presta el servicio.

Lo que me hace concluir con la siguiente pregunta…

¿Es en realidad el psicólogo la pieza clave en la solución de las problemáticas sociales y comportamentales de los alumnos de las escuelas en México?

Y de ser así, entonces… ¿Quién es el responsable de la percepción errónea de la función del psicólogo?, o ¿Por qué realiza tantas actividades fuera de su competencia?

Cómo nos sentimos relacionados con la Naturaleza?

Hola a todos!

En este espacio compartiré los resultados de una encuesta en línea que se realizó como parte de la prueba piloto de uno de los 3 instrumentos que se utilizaré para mi proyecto de tesis, titulado “La relación Ser Humano – Naturaleza: Sus efectos en el estudiante universitario” para obtener el título de Maestría.

El instrumento utilizado fue el de Conectividad con la Naturaleza (CNS) de Mayer y Frantz (2004), compuesto por 14 ítems con respuestas tipo Likert de 5 puntos, posteriormente adaptado a la lengua española por el Dr. Olivos Jara en Madrid (2011).

En esta prueba piloto se ha enviado la encuesta en línea elaborada en GoogleForms la cual se puede accesar siguiendo el enlace:

http://goo.gl/forms/aXATg8XlD2

Se tomó una muestra de 17 participantes de la población de Monterrey, con una edad media de 29.82 años, de los cuales el 53% fueron mujeres y el 47% hombres. El 58% fueron egresados de la UANL, de los cuales el 41% eran empleados o trabajadores de alguna empresa o institución, 29.4% se distribuye entre estudiantes que también trabajan y el 17.6% entre personas con negocio propio.

Los resultados mostraron que un 73% de las personas encuestadas se sintieron altamente o muy conectados con la Naturaleza, el 16.34% se localizó en un punto intermedio o indeciso, mientras que el 10% se sintieron poco o nada conectados con la naturaleza.

Según un meta-análisis de Capaldi, Dopko y Zelenski (2014) se observó que las personas que son más propensas a la conectividad con la naturaleza pueden buscar más oportunidades para aprovechar los beneficios psicológicos asociados a la exposición la naturaleza, o, desde una perspectiva de la biofilia, satisfacer la necesidad de afiliarse a los demás seres vivos. En apoyo de esto, la conectividad con la naturaleza se asocia positivamente con el contacto con la naturaleza (por ejemplo, la frecuencia de tiempo al aire libre y en la naturaleza) y la interacción con otros seres vivos (por ejemplo, el tener mascotas), y hay evidencia que demuestra que la exposición a la naturaleza conduce a un aumento de la felicidad y el bienestar (Berman et al., 2012; Mayer et al., 2009; Nisbet, Zelenski, & Murphy, 2013).

Parte de este proyecto consta en utilizar un diseño cuasi-experimental, en la cual aplicaremos el tratamiento de exponer a los participantes (que en este caso serán estudiantes de licenciatura de nuestra Facultad) a sesiones en contacto con la Naturaleza, y aplicar los instrumentos antes y después del tratamiento, con el fin de observar los cambios efectuados en ese período.

Se buscará evidenciar los efectos de estar en contacto con la Naturaleza reflejados en las variables de Percepción de Restauración Ambiental, Percepción de Bienestar Psicológico y Percepción de Conectividad con la Naturaleza, esto con el fin de promover actitudes pro-ambientales y ecológicas, así como el diseño e implementación de mayores espacios verdes y de esparcimiento en nuestra Universidad.

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REFERENCIAS:

Berman, M. G., Jonides, J., & Kaplan, S. (2008). The cognitive benefits of interacting with nature. Psychology Science, 19, 1207–1212. doi: 10.1111/j.1467-9280.2008.02225.x

Capaldi, C.A., Dopko, R.L., & Zelenski, J.M. (2014). The relationship between nature conectedness and happiness: a meta-analysis. Frontiers in Psychology, 5, 976. doi: 10.3389/fpsyg.2014.0096

Mayer, F. S., & Frantz, C. M. (2004). The connectedness to nature scale: a measure of individuals’ feeling in community with nature. Journal of Environmental Psychology, 24, 503–515. doi:10.1016/j.jenvp.2004.10.001

Mayer, F. S., Frantz, C. M., Bruehlman-Senecal, E., & Dolliver, K. (2009). Why is nature beneficial? The role of connectedness to nature. Environment and Behavior, 41, 607–643. doi: 10.1177/0013916508319745

Nisbet, E. K., Zelenski, J. M., & Murphy, S. A. (2011). Happiness is in our nature: exploring nature relatedness as a contributor to subjective well-being. Journal of Happiness Studies, 12, 303–322. doi: 10.1007/s10902-010-9197-7

Olivos, P., Aragonés, J. I. & Amérigo, M. (2011). The Connectedness with Nature Scale and its relationship with environmental beliefs and identity. International Journal of Hispanic Psychology, 4, 5-20.