La locura del “Black Friday”

Cada año, principalmente en Estados Unidos, las personas se reúnen en la última semana de noviembre con sus familiares y amigos en una cena extensa para celebrar “el día de gracias”. Entre abrazos, conversaciones y música se demuestran lo agradecidos que están de tenerse como compañía en esta vida… Irónico es que al día siguiente esas mismas personas hacen interminables filas en los centros comerciales a empujones y arrebatos por comprar las ultimas ofertas de las tiendas.

Para algunas personas comprar es una adicción. Los síntomas mas notorios son la adquisición de artículos innecesarios, lo cual les trae problemas financieros, preocupación por comprar y gastar más de lo que tienen, exceder sus créditos, etc.

Se conoce como “oniomanía” a las compras compulsivas. Está asociada a personas que padecen trastornos del estado de ánimo. La persona suele comprar para obtener una satisfacción inmediata, sentir que su vida tiene sentido y borrar sus problemas de manera temporal. Después de esto viene un sentimiento de culpa que solo es compensado al hacer compras nuevamente y así la persona se ve envuelta en un circulo vicioso y adictivo.

Es un problema real y va creciendo en estos tiempos donde las personas se han vuelto más consumistas y menos humanistas. Este problema trae consigo soledad, miedo, tristeza, vació y una carga financiera que lo vuelve aún mas difícil de superar.

Así que en esta época de compras y festejos recuerda tu sentido humanista y regala un abrazo, una buena plática o una convivencia de persona a persona, ya que esto ayuda a superar enfermedades y problemas financieros.

¡Felices fiestas!

Aún me pregunto..

Al momento de encontrarse en el punto de decidir si vale la pena o no continuar con estudios profesionales, el último pensamiento que pasa por la mente es: ¿Es posible reprobar en estas alturas? Y la respuesta es sí.
Es posible que una persona que dedica más de tres horas por semana a una clase en la institución, más llevarse tarea a casa y dedicarle otras tantas horas a tutoriales , blogs , libros, revistas y hasta asesorías personalizadas, repruebe una materia porque no le entendió y no se le permitió tener dudas ni retroalimentación en clase….
¡Es posible!
Mi proceso escolar de maestría ha sido menos que satisfactorio tanto escolar como personalmente. Mi proceso fue de represalias continuas y amenazas, por lo menos una vez por materia impartida al semestre, y estamos hablando de que cursé una maestría en psicología. Uno pensaría que los psicólogos saben cómo motivar a su gente, pero una vez más la respuesta a esto es decepcionante, y  ahora me encuentro, a un brinco de terminar y de comenzar a aplicar lo aprendido, una vez más viendo el panorama de esta elección que hice de continuar mis estudios, preguntándome de nuevo si valió la pena….