Cómo transformar tus clases presenciales a modalidad en línea sin sufrir en el proceso

El COVID-19 ha puesto al mundo de cabeza en muchos aspectos. En el ámbito académico, está obligando a muchos docentes e instituciones educativas a realizar cambios importantes en la manera de impartir clases. Las recomendaciones de distanciamiento han implicado que aulas presenciales han pasado a ser virtuales, muchas veces sin oportunidad de realizar una preparación adecuada.

Decidí escribir esta publicación para ayudar educadores que ahorita se están preguntando qué hacer y cómo hacerlo para transformar sus clases presenciales a modalidad en línea lo más fácilmente posible, sin sufrir. Como ya he mencionado anteriormente, el rediseño de un curso requiere tiempo y esfuerzo; es todo un proceso. Mis recomendaciones no reemplazan una planeación, diseño pedagógico y desarrollo formal. Son simplemente estrategias prácticas que se pueden usar en el corto plazo para atender las necesidades urgentes que tenemos. Estoy asumiendo que no cuentas con una plataforma de cursos en línea (también conocida por sus siglas en inglés, LMS o VLE). Si la tienes, las recomendaciones serían un poco distintas.

Vámonos por pasos…

1. Analiza qué nivel de conectividad y acceso a dispositivos tienen tus estudiantes.

En México tenemos un problema de acceso a la tecnología (ver las estadísticas a propósito del día mundial del Internet del INEGI). Muchos estudiantes sólo cuentan con recursos para aprender en línea dentro de su institución educativa. Necesitamos considerar esto al modificar nuestros cursos.

Habrá posibilidades. Puede ser que la mayoría de los estudiantes tengan:

  • Nula conexión a Internet
  • Internet limitado
  • Internet de banda ancha

Puede ser que cuenten con:

  • Ningún dispositivo electrónico con conectividad a Internet
  • Computadoras
  • Teléfonos inteligentes

El escenario más complicado (pero no imposible) es que tus estudiantes no cuenten con Internet en casa, ni con dispositivos para conectarse.

Conocer los recursos disponibles te ayudará a seleccionar el mejor curso de acción para mantener la efectividad de la experiencia de aprendizaje.

2. Enfoca tus clases en el aprendizaje, más que en la enseñanza.

Pese a numerosos llamados por cambiar el paradigma centrado en la transmisión del conocimiento, aún hoy las principales prácticas de muchos docentes consisten en exponer los temas del curso y dejar tareas. Trasladar este esquema a una modalidad en línea tiene el potencial de resultar en prácticas poco efectivas como organizar videoconferencias con la misma duración de una clase presencial (por favor, no hagan esto).

Tener un enfoque centrado en el aprendizaje implica hacer a los estudiantes participantes activos de su propio proceso. En esencia, HAY QUE PEDIRLES QUE HAGAN COSAS, cosas más allá de escuchar y leer. Hay muchas opciones, como:

  • Tomar notas.
  • Resumir un libro.
  • Elaborar mapas mentales.
  • Diseñar sus propias actividades.
  • Resolver casos.
  • Hacer experimentos.
  • Argumentar en ensayos.
  • Responder los ejercicios del libro de texto.
  • Documentar fenómenos naturales.
  • Grabar videos.
  • Tomar fotografías.
  • Participar en comunidades en línea.
  • Evaluar a sus compañeros.
  • Construir usando materiales comunes, como empaques de alimentos.
  • Elaborar una historieta con conceptos de clase.
  • Escribir cuentos.
  • Componer canciones sobre los temas de clase.

Cualquier cosa que les active sirve. La clave está en pensar: ¿Qué actividad necesitan HACER para lograr el objetivo de aprendizaje? Así, los estudiantes se involucran. Y se requiere menor trabajo para la producción de contenidos didácticos. Cuando tenemos que hacer cambios con muy poco tiempo para prepararnos, esto puede ser toda una bendición.

3. Adapta tus estrategias a las posibilidades de tus estudiantes.

Si los estudiantes no cuentan con conexión a Internet o dispositivos para conectarse, será muy importante tener flexibilidad. Estamos viviendo circunstancias extraordinarias. Es probable que a inicios del periodo académico los estudiantes no tuvieran contemplado el requerimiento de contar con un dispositivo para acceder a Internet desde el hogar. Tener que obtener estos recursos en un panorama complicado en términos económicos y sociales puede generarles ansiedad y estrés. Se les puede dar una lista de actividades libres de tecnologías, junto con sus objetivos. En el paso anterior hay ejemplos. Ya que sea posible comunicarse nuevamente, podrán resolver dudas y revisar avances. Claramente, en este caso, trasladar el curso a una modalidad en línea es imposible, pero sí se puede llevar a cabo a distancia.

Si los estudiantes cuentan con Internet limitado (por ejemplo, cuando sólo pueden conectarse usando los datos de su teléfono móvil o cuando no tienen un buen ancho de banda en casa), hay que evitar las videoconferencias y los videos. En estos casos, podemos aprovechar herramientas de base, como el correo electrónico, para mantener el contacto. Idealmente, aseguraremos que haya una alternativa de texto simple que sea accesible para todos. Las actividades pedagógicas pueden ser las mismas que aquellas recomendadas cuando no hay conectividad. La diferencia está en que aquí se les puede pedir búsquedas de información en Internet y se puede dar un mayor seguimiento. Por ejemplo, a inicios de la semana, podemos enviar un correo con las actividades a realizar, sus objetivos, recursos de apoyo (como sitios web con explicaciones) y sus fechas límite. Recibiremos los productos y daremos retroalimentación, la cual puede ser individual o grupal (por ejemplo, podemos resumir las observaciones generales y corregir los principales errores en un solo correo).

Si los estudiantes cuentan con Internet de banda ancha, tenemos a nuestra disposición muchísimas posibilidades para revisar avances y mantener el contacto. Podemos tener encuentros sincrónicos semanales, usar recursos multimedia (como videos y animaciones), explorar realidad virtual, usar juegos en línea y mucho más. Algo interesante es que la esencia de las actividades pedagógicas no cambia. Los objetivos seguirían siendo los mismos. Lo que cambia es la forma de implementación.

4. Utiliza recursos educativos abiertos.

¿Sabías que muchos docentes e instituciones académicas comparten sus materiales didácticos de forma gratuita para que otros puedan reutilizarlos libremente? ¡Es cierto! Esto quiere decir que podemos usar sus planes de curso, ejercicios, exámenes, presentaciones de clase y más. Comúnmente les ponen una licencia CC-BY, que permite el uso, adaptación y distribución del recurso siempre y cuando se dé crédito a los autores.

Hay universidades que tienen repositorios con todos sus materiales organizados por cursos específicos. Les llaman “OpenCourseWare” (OWC) o recursos educativos abiertos (REA). Algunos ejemplos de repositorios son:

Otra opción es que busques cursos en línea gratuitos del mismo tema de tu clase y los uses como inspiración. Puedes encontrarlos en MéxicoX, MiríadaX, Capacítate para el Empleo, edX, la plataforma de la Universidad Galileo y más. Ojo: Si los materiales no tienen una licencia CC-BY, no puedes usarlos directamente (o sea, no puedes descargarlos y subirlos a otro lado). Pero sí puedes decirles a tus estudiantes que los vean. Incluso, puedes pedirles que hagan esos cursos como complemento.

5. Explora herramientas tecnológicas.

Existen muchísimas herramientas que pueden ayudarte a hacer lo que necesites para trasladar tu clase presencial a una modalidad en línea. Aquí te presento algunas comunes y sin costo.

FunciónHerramientasEjemplo de uso
VideoconferenciasZoom
Skype
Hangouts
Programa encuentros en los que todos se conectan al mismo tiempo y pueden hablar por voz o texto.
Grabación de pantallaScreencast-o-maticGraba videos en los que expliques los conceptos de clase.
Pizarras colaborativasPadlet
LinoIt
Realiza mapas mentales en equipo, permitiendo que cada persona pueda agregar notas en una pizarra virtual.
Imágenes y videosPixabay  UnsplashElabora presentaciones y recursos didácticos atractivos agregando imágenes o videos de alta calidad y de dominio público (o sea, son gratis y no es necesario atribuir).
Creación y almacenamiento de documentosGoogle DriveCrea documentos que todos puedan editar al mismo tiempo. Así, tus estudiantes podrán tomar notas de la clase o crear un glosario común. Todo se guarda automáticamente en la nube.

Piérdele el miedo a las tecnologías. Explora toda aquella que creas que te puede servir. En YouTube puedes encontrar tutoriales para aprender a usarlas.

5. Apóyate en otros.

Involucra a tus estudiantes. Pregúntales su opinión, sus sugerencias. Así como tú tienes que enfrentar el reto de enseñar en línea, ellos tienen que enfrentar el reto de aprender en línea. Podemos apoyarnos.

Esta es una situación extraordinaria. Está bien preocuparse, tener dudas, sentir ansiedad… No estás solo(a). Puedes conectarte con la comunidad internacional de educadores. Puedes encontrarnos en Twitter (usamos etiquetas para comunicarnos, como #edchat) o en grupos en Facebook. Si quieres hablar directamente conmigo, mándame un twit, a @BrendaPadilla. Juntos somos más fuertes.

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